Con motivo de la reunión informal del Consejo Europeo del 12 de febrero celebrada en Alden Biesen (Bélgica), desde Cement Europe se ha trasladado a los jefes de Estado y de Gobierno un mensaje claro: Europa debe crear las condiciones necesarias para mantener una industria del cemento competitiva y climáticamente neutra dentro de la Unión.
El sector subraya que el cemento es un pilar esencial de la cadena de valor de la construcción y resulta imprescindible para cumplir las prioridades estratégicas de la UE, entre ellas la vivienda, las infraestructuras, la energía limpia, los sistemas de agua, la autonomía estratégica y la preparación en materia de defensa. Con más de 200 plantas en la Unión Europea, la industria sustenta un ecosistema que representa aproximadamente el 10 % del PIB europeo y 14,5 millones de empleos.
Sin embargo, la base industrial europea se encuentra bajo presión. Las importaciones de cemento y clínker se han cuadruplicado desde 2016, principalmente desde países vecinos con menores costes energéticos y regulatorios y sin precio del carbono, lo que está desplazando la producción europea sujeta a estándares más exigentes.
A pesar de haber reducido sus emisiones en un 29 % y de contar con más de 120 proyectos de innovación en marcha, el sector advierte de que las condiciones de inversión no están alineadas con los objetivos climáticos. Diecinueve proyectos de captura de CO₂ permanecen pendientes de decisión final de inversión, reflejo de la necesidad de un marco más previsible y competitivo.
La industria reafirma su apoyo al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) como instrumento clave para la descarbonización y anuncia su contribución activa a la próxima reforma prevista para el tercer trimestre de 2026. Asimismo, considera esencial la plena implementación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) para evitar la deslocalización de emisiones y garantizar condiciones equitativas de competencia.
En este contexto, desde Cement Europe se han identificado cuatro prioridades:
- Impulsar la demanda, mediante el desarrollo acelerado de una Estrategia Europea de Vivienda y la creación de un mercado sólido para el cemento y el hormigón bajos en carbono, apoyado por una contratación pública ambiciosa y la reforma de normas de producto.
- Reforzar la competitividad, reduciendo estructuralmente los precios de la electricidad, reformando el mercado eléctrico y garantizando una aplicación eficaz del CBAM, cerrando posibles lagunas.
- Acelerar la descarbonización, promoviendo el acceso a combustibles alternativos, la sustitución de clínker y la economía circular, así como estableciendo condiciones viables para el despliegue de tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS).
- Garantizar la financiación y los instrumentos adecuados, reforzando el Fondo de Innovación y destinando los ingresos del ETS —estimados entre 97 000 y 162 000 millones de euros aportados por el sector en la próxima década— a apoyar la transformación industrial.
La industria cementera europea concluye que Europa se enfrenta a una decisión estratégica: consolidar una industria competitiva y con emisiones netas cero dentro de la Unión o aumentar la dependencia de importaciones con mayor huella de carbono. Las decisiones adoptadas en este momento serán determinantes para preservar la capacidad industrial necesaria para construir viviendas, infraestructuras y la economía limpia del futuro.
Más información: Cement Action Plan



