En un contexto donde las exigencias regulatorias, la seguridad laboral y la optimización de los procesos productivos adquieren cada vez mayor relevancia, la reducción del Cromo VI continúa siendo un aspecto crítico para los fabricantes de cemento. La evolución tecnológica de los sistemas reductores de cromo ha permitido a la industria disponer hoy de soluciones más eficientes, seguras y adaptadas a distintos modelos operativos. Gracias a décadas de experiencia e innovación continua, PROQUICESA ofrece tecnologías sólidas y líquidas que permiten a cada planta seleccionar la alternativa más adecuada para sus necesidades específicas.
La reducción del cromo hexavalente Cr(VI) constituye uno de los requisitos más importantes en la fabricación de cemento, tanto desde el punto de vista normativo como de la seguridad de los usuarios finales.
La Directiva Europea 2003/53/CE estableció un límite máximo de 2 ppm de Cr(VI) soluble en cementos y preparados cementosos.
Aunque esta regulación lleva más de dos décadas en vigor, el control del Cr(VI) sigue representando un desafío permanente para los fabricantes. La variabilidad de las materias primas, los cambios en la composición del clínker, las exigencias de almacenamiento y la necesidad de garantizar la estabilidad del cemento a lo largo de toda su vida útil hacen imprescindible disponer de soluciones reductoras fiables y eficaces.
Durante las últimas décadas, PROQUICESA ha trabajado de forma continua en la mejora de las tecnologías de reducción de Cr(VI), evolucionando desde soluciones tradicionales hacia sistemas de mayor eficiencia y poder reductor, menor consumo específico y mejores prestaciones operativas. Esta evolución ha dado lugar a dos enfoques complementarios: los sistemas sólidos de reducción de cromo, representados por el ADITOR® Cr-6 y ADITOR® Cr-61, y los sistemas líquidos de nueva generación, representados por ADITOR® Cr-770.
Lejos de competir entre sí, ambas tecnologías constituyen alternativas válidas que responden a diferentes estrategias operativas, o a la misma, dado que son completamente compatibles en su uso complementario.
La evolución de los reductores sólidos desarrollados por PROQUICESA puede apreciarse al compararlos con las tecnologías tradicionalmente utilizadas en el mercado. El incremento del contenido de hierro ferroso activo y la optimización de las propiedades físicas del producto permiten alcanzar una mayor eficiencia reductora con menores consumos específicos como se aprecia en la siguiente gráfica.

Dosificación estimada en base al poder reductor que demuestran los diferentes reductores de cromo del mercado. El ADITOR® Cr-61, destaca por su elevado poder reductor, siendo así necesaria una menor cantidad para disminuir el cromo (VI) presente en el cemento.
ADITOR® Cr-61 representa una optimización tecnológica orientada a maximizar la eficiencia reductora de los sistemas sólidos. Gracias a su elevado contenido en Fe(II) y a la mejora de sus propiedades físicas, puede trabajar con dosificaciones cercanas a 100 ppm por ppm de Cr(VI) a reducir en aplicaciones donde tecnologías convencionales requieren consumos significativamente superiores.
Esta evolución está permitiendo a numerosas plantas reducir costes de tratamiento, simplificar la logística asociada al almacenamiento y manipulación del producto y mejorar la estabilidad del cumplimiento normativo frente al Cr(VI).
ADITOR® Cr-770: automatización, limpieza y control avanzado del proceso
La creciente tendencia europea de modernización de las plantas de cemento y la búsqueda de mayores niveles de automatización, control y eficiencia han favorecido el desarrollo e implantación de sistemas líquidos de reducción de Cr(VI) como reemplazo total o parcial.
Como respuesta a esta nueva necesidad surge ADITOR® Cr-770, la apuesta de PROQUICESA por la tecnología líquida de reducción de Cr(VI), una solución líquida de nueva generación diseñada para evitar oxidación prematura, unamenor dosificación, facilitarla en continuo mediante sistemas de bombeo, caudalímetros e integración con PLC y sistemas de control industrial.
Más allá de su capacidad reductora, ADITOR® Cr-770 aporta una serie de ventajas operativas que responden a las necesidades de las plantas cementeras modernas.

ADITOR®Cr-770. Principales ventajas del aditivo líquido reductor de cromo (VI) de PROQUICESA.
Su naturaleza líquida permite una distribución uniforme del agente reductor sobre el cemento, favoreciendo una reacción más rápida y homogénea y permitiendo aprovechar eficazmente la totalidad del producto dosificado. Asimismo, la regulación del caudal mediante sistemas automáticos facilita ajustes inmediatos ante cambios de producción o variaciones en los niveles de Cr(VI), mejorando la estabilidad del proceso y reduciendo la variabilidad operativa.
Uno de los aspectos más valorados por las plantas que han adoptado esta tecnología es la eliminación de los problemas asociados a la manipulación de productos sólidos. Al tratarse de un sistema líquido desaparecen los fenómenos de apelmazamiento, pegaduras y acumulaciones que pueden producir incidencias operativas, atascos o paradas por mantenimiento en los equipos de dosificación.
Desde el punto de vista de la seguridad y la sostenibilidad, ADITOR® Cr-770 permite trabajar mediante circuitos cerrados de almacenamiento y bombeo, eliminando prácticamente las emisiones pulverulentas durante las operaciones de descarga, almacenamiento y dosificación. Esto contribuye a mejorar las condiciones de trabajo de los operarios, minimizando la exposición al producto y favoreciendo entornos de trabajo más limpios y seguros.
En conjunto, ADITOR® Cr-770 representa una solución alineada con las tendencias actuales de modernización, digitalización y automatización de la industria cementera, proporcionando una reducción eficaz del Cr(VI) junto con mejoras significativas en el control del proceso, la limpieza de planta y la eficiencia operativa.
La mejor tecnología es la que mejor se adapta a cada planta
La experiencia acumulada por PROQUICESA demuestra que cada planta presenta necesidades específicas relacionadas con:
- Su configuración de proceso.
- El grado de automatización existente.
- La estrategia de mantenimiento.
- La logística de aprovisionamiento.
- Los objetivos de optimización operativa.
- La capacidad de inversión disponible.
Por ello, disponer de un porfolio que combine tecnologías sólidas y líquidas permite seleccionar en cada caso la solución técnica y económicamente más adecuada y eficiente.


