En los últimos meses, el hormigón blanco ligero ha sido el hilo conductor de varias iniciativas impulsadas desde la Cátedra Blanca, que han demostrado, una vez más, que este material puede ir mucho más allá de su uso tradicional en la construcción.
Uno de los hitos más recientes ha sido el taller celebrado en Madrid, en el que estudiantes, clientes y proveedores trabajaron juntos en el diseño y fabricación de lámparas de hormigón blanco ligero. A través de una experiencia práctica y muy participativa, el taller invitaba a repensar el hormigón como un material capaz de formar parte de objetos cotidianos, combinando diseño, funcionalidad y creatividad.
Las lámparas resultantes se expusieron inicialmente en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y, desde el mes de diciembre, pueden verse también en el hall de la fábrica de Buñol. Allí, estas piezas funcionan como un pequeño escaparate que nos recuerda que el hormigón blanco puede estar presente en todos los ámbitos de nuestra vida diaria, no solo en grandes obras, sino también en objetos cercanos y familiares.
Ese mismo mes de diciembre se falló también el XX Concurso de la Cátedra Blanca de Valencia, que en esta edición llevaba por lema “Diseñar lo habitual, construir lo esencial”. El reto planteado a los participantes fue tan sencillo como sugerente: diseñar y ejecutar un elemento para la vida ordinaria utilizando hormigón blanco ligero.
El resultado fue una colección de piezas tan variada como sorprendente. Entre ellas hubo lámparas —una de las cuales se alzó con el primer premio—, casas para mascotas, maceteros, atriles para ordenador, botelleros, relojes, paragüeros y muchos otros objetos que reinterpretan lo cotidiano desde una mirada creativa y constructiva. No se descarta que algunas de estas propuestas puedan incorporarse próximamente a la exposición del hall de nuestra fábrica, ampliando así este espacio como punto de encuentro entre material, diseño e innovación.
Todas estas actividades forman parte de la colaboración que CIMSA mantiene desde hace años con las Escuelas de Arquitectura de Valencia, Madrid y Barcelona, una relación basada en el intercambio de conocimiento y en la apuesta por la formación práctica. A través de la Cátedra Blanca, CIMSA invierte tiempo y recursos en mostrar las posibilidades reales del cemento blanco a quienes hoy son estudiantes y mañana serán profesionales, clientes y prescriptores.
La Cátedra Blanca de Valencia, con más de dos décadas de trayectoria, es un buen ejemplo de este compromiso. A lo largo de los años ha impulsado concursos, talleres, jornadas y publicaciones que conectan universidad, profesión e industria, y que permiten a los estudiantes experimentar directamente con el material, desde la idea inicial hasta la pieza construida.
Estas experiencias confirman que el hormigón blanco no solo construye edificios, sino que también puede dar forma a objetos, ideas y nuevas maneras de entender lo esencial en nuestra vida diaria.



